Remodelación facial o lipofilling

SEMCC avala el lipofilling o transplante de tejido adiposo como un nuevo procedimiento de remodelación facial.

Recientes estudios han permitido constatar que el rostro está formado por compartimentos grasos individuales que ganan y pierden contenido (cantidad y calidad) en momentos diferentes y con velocidades distintas a medida que envejecemos.

El tejido adiposo contiene una enorme cantidad de células madre adultas, células multipotentes capaces de diferenciarse en líneas celulares mesodérmicas: adipógenas, condrógenas, osteógenas, miógenas, angiógenas, etc… En esa localización son 2.500 veces más abundantes que en la médula ósea; y por su puesto, mucho más asequibles. Hoy es evidente que el tejido graso tiene funciones fisiológicas importantes, secretando numerosas proteínas, las cuales participan en la regulación autocrina y paracrina, con efectos en la función de órganos distantes, como músculo, páncreas, hígado y cerebro.

Estas proteínas secretadas, las cuales se conocen con el término común de adipocinas, están implicadas en múltiples procesos (regulación del peso corporal, sistema inmune, función vascular, función reproductiva…)

El conjunto de estos conocimientos y la disponibilidad del equipamiento preciso para la extracción, manipulación y reimplantación adecuadas del tejido adiposo ha permitido el desarrollo de procedimientos terapéuticos con una amplísima variedad de indicaciones, y no solo en Medicina y Cirugía Cosmética.

El proceso de lipotrasnferencia se realiza bajo anestesia local, no siendo necesaria la hospitalización. Se extrae tejido graso de zonas dadoras específicas, y se implanta con cánulas en las zonas que lo requieran.